Si, la vida, pareciera que se rompe, que se fragmenta ella de a poco a poco o de un golpe contundente tan solo,…, se quiebra,…
pero en cualquier caso,…, pareciera que existe un hándicap entre su permanencia y su eclipsar,…, y entre su verdad y su mentira, ¿qué provoca pues el balance o desbalance en este equilibrio permanente?, ¿la insistencia o la constancia de las palabras, la verdad que en ellas habita, la subjetividad y/o los planos que pueden cortarse o concatenarse para gloria o paz del interdicto?,… sabe, como dicen en mi Guanatos,…, y ya se habría dicho, la verdad, la realidad, solo es un fugaz destello y solo nos queda la sensación, el recuerdo cuasi fugaz, “inerme”, que evoluciona, que no permanece nítido, fiel casi nunca,…, pues este evento o hecho, lo “traducimos” de la forma y manera que acostumbramos a ver, observar, ya con “alegría”, o con nostalgia, o con tristeza, ¿con paz y serenidad, con resignación?,…, no sabemos hacia adonde se incline nuestra alma y espíritu,…, ¿cómo es que nos casamos con ese “performance, con esa idea, religión, causa, y dimos nuestra vida, nuestro esfuerzo o voluntad, nuestro amor y pasión?,…, ¿cómo es que nos comprometimos, fue solo esto un espejismo, una ilusión, una parodia, y acaso nos equivocamos?,…, pero algo circundaba en el aire, algo nos inundaba con ese querer, con ese aprecio,…, al fin humanos,…
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