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miércoles, 16 de mayo de 2018

Violencia en México,..


Ayer que conmemoraban con varios eventos el primer aniversario de la muerte del periodista de Rio Doce, Javier Valdés Cárdenas, presumiéndose que fueron los mismos hijos del Chapo los autores intelectuales, Carmen Aristegui, misma que fue invitada al evento conmemorativo, cooptada por el Jefe redactor de Rio Doce, que deseaba controlar un tanto su participación, dos mujeres, una en un plan “enojado”, ella reclamaba en el evento que no han sido bien atendidas en su reclamo de justicia y ni tan siquiera en muchos casos se habría iniciado ninguna investigación algo formal, reclamo justo, pero que obvio Aristegui, hizo lo único que estaba en sus manos, que era el de permitirle su manifestación y la otra mujer, con mucho más dolor, hasta rompió en llanto al pedir, solicitar que fueran atendidas sus demandas de justicia,.. Aristegui, una persona bastante sensible y humana, pudo ser empática y estar plenamente de acuerdo en los reclamos de las mujeres, madres,.., que hoy en México hay por miles buscando justicia para ellas y sus hogares,.., y ciertamente Aristegui decía,.., esta es la principal batalla que debemos de pelear todos, no hay una más importante”,…, realmente ella da en el punto clave, mucho se ha mencionado de la corrupción, de la muerte a los periodistas, ahora a los políticos,.., en las campañas presidenciales hay una pugna notable por las estadísticas,.., por los posicionamientos tales y cuales,.., por las alianzas que se dan y no,.., que si el fraude y tantas cosas más,.. y este tema de los miles de desaparecidos se invisibiliza,.., no hay ninguno de los candidatos que lo haya asumido como un compromiso serio,.., recién acaban de sacar un desplegado informativo del PRI desmarcándose de una posible alianza con Anaya y pareciera eso es el camino para su derrota anticipada,.., desgarrándose las vestiduras la presidenta del PRI de la corrupción rampante de Anayita,.., vaya hipocresía,.., ¿y los miles de muertos, que, quien va a atender ese asunto?, ¿quién va a dar una respuesta cierta a todo ello?,..

Ciertamente que cualquier muerte es deleznable, sin embargo en México, nos hemos acostumbrado a ello,.., es un lugar común,.., los desaparecidos,.., las muertes,.., por miles,.., hay cantidad de acciones que deben hacerse y solo el pueblo puede realizarles,.., no hay ningún gobierno que lo pueda realizar,.., somos todos los que tenemos que resolver,..

Saludos,.., abrazos,.., conciudadanos,..



lunes, 4 de mayo de 2015

Novela (13ava entrega)

A raíz de los recientes acontecimientos sucedidos en Jalisco principalmente, Josué pensaba acerca de la violencia en México y podía ver y analizar que esta se venía dando desde hacia mucho tiempo, con períodos de cierta calma, muy parecida a la paz del Porfiriato; los femenicidios en Júarez, los desaparecidos en todos los estados, ejercidos por distintos actores: desde la policía, el ejercito, los “narcos” y teniendo de “blanco” igualmente a infinidad de personas o sectores también: periodistas, estudiantes, luchadores sociales, algunos políticos fuera de serie (que ilusamente pensaron en cambiar al sistema desde dentro), en México podrían escribirse cantidad de historias negras en diferentes regiones, en prácticamente todos los ámbitos y frentes, y si estas historias no se escribían era por el temor de verse “presos” (literalmente hablando, la autocensura era un recurso para mantener su libertad o su vida física), inmersos en ella misma, por alguno de los actores principales que hubiera en el horizonte de lo que México era ahora, un país que ha venido escalando en la violencia (desde hace cantidad de años, pareciera no hay un parteaguas, un comienzo definido y claro) a razón de la enorme impunidad que ostentan los enormes poderes fácticos sin rostro, que en México ejercen toda su acción, completamente libre y en la medida e intensidad en que su arbitrio, necesidades y planes les vaya marcando, y que en muchas ocasiones (sabidas a posteriori dichas historias) estos hechos, sólo están obedeciendo al conflicto de intereses, de un “equilibrio muy sensible”,  entre las diferentes “pandillas” que ejercen de hecho el poder en México, los “conflictos”, no son otra cosa más que “diferencias” del agote en las “negociaciones” que continuamente ellos tienen y ejercen constantemente para repartirse el botín que es México, y sólo eventualmente, (para hacer creer la pantomima hacia el público), ellos (el gobierno), presentan acciones que se adjudican como acciones ciertamente procurando a la justicia y “equidad”.
En verdad que es evidente que detrás de cada historia de estás, se podría escribir una novela amplísima, detallada y tortuosa, de la vida real; con infinidad de matices y personajes, pero México y sus ciudadanos tienen un miedo atroz, que raya en la paranoia nacional, que es preferible cualquier cosa que les distrajese de esta terrible pesadilla que a diario se vive o esta latente, y que sólo a veces, podría tener períodos de victoriana calma.

Cuando la violencia es tanta, tan prolongada y recurrente, se pierden todas las dimensiones posibles, los análisis objetivos, las proporciones; la génesis o razones inmanentes de la misma, no hay estudios que alcancen a tomar la “foto” entera y de cuerpo completo de la misma, para poder ejercer una acción orientada para su resolución, se podrían perfilar algunos posibles resortes, “causas”, pero honestamente, con plena justicia, sería harto difícil precisarlos, ¿es acaso la corrupción, la principal promotora de lo que en México acontece?, ¿en que medida?, ¿el rol o papel de la historia reciente o desde la conquista, como ha influido en todo ello?, ¿es la falta de identidad nacional, en el tema político (no confundir con un partido), factor determinante?, ¿se ha pervertido el rol y papel de la política, para sólo ejercerla los “políticos”, sólo ellos, negando de facto al ciudadano común la posibilidad de ejercerla o siquiera pensar en “participar” en forma decisiva y no como acarreado o buscando las miserias de la campaña política pervertida: desde la torta, el refresco, la despensa, la tarjeta de descuento, la promesa de un crédito, etc., etc.?; en verdad que México requiere de cantidad de analistas en todos los sectores y frentes: historiadores analíticos en todos los órdenes, regional, estatal, municipal, federal; sociólogos, antropólogos, defensosres de los derechos humanos, ambientalistas (no partido verde por favor), nuevos políticos en todos los niveles, en todos los ámbitos, combatir a la corrupción en todas sus formas, periodistas libres, escritores, romper con lo paradigmático de la institución paragubernamental tutora de   la “lucha política” en México, actualmente la INE, antes IFE, toda ella sólo es, en la actualidad, una oficina que es la sala de juntas de la pandilla en el desgobierno mexicano, un lugar donde se “reparten” el pastel que cada quien, de los actores participantes, creen que se merecen, la diputación o senaduría son las “aduanas” que tendrán que pasar, para que de menos obtengan los beneficios de un inmenso salario y prestaciones (en un país sumamente empobrecido) y amen de ello, las enormes prebendas que asociados a sus cargos y puestos claves que ellos habrán de ejercer y que sólo será menester ejercer ciertos “protocolos”, que no obstante en México, demasiados políticos ya los conocen y son ciertamente vox populi: “el que se mueve, no sale en la foto”, “no oigo, no hablo, no veo”, etc., etc.

Josué realmente veía todo esto y en verdad que se sentía sumamente desalentado, de todo lo que México vivía, y que claramente no se veía el rumbo, la salida a todo ello, Josué había soñado y vivido tantas veces, posibles “respuestas”, habría creído (por su enorme necesidad de verlas como ciertas) en las palabras de algún grande “salvador”, “ahora si México se abrirá a la esperanza de un México, nuevo, moderno y justo,..., etc, etc”, para casi inmediatamente, saber o constatar que sólo había sido un bello discurso, porque en la real práctica, nada de ello sucedía, lo ofrecido, no se lograba aterrizar (obvio por la autoría de “terceros”: “aviesos grupos han evitado que,..”).

Josué pues no veía ninguna posibilidad real para México, ya que ella, se percibía, debía ser producto de la acción constante, continúa, y reiterada, de cantidad de gentes y personas en muchos ámbitos y trincheras, no sólo de algunos buenos “Mesías”, de los que “abundan” en México, y que tienen soluciones perfectas para prácticamente todo, que esto (el cambio real en México) era un trabajo enorme, ingente, inconmensurable, y tan terriblemente delicado, que encargárselo a un avieso personaje egoísta, poco ilustrado y con una laxa moral, era un acto suicida, y que esto era lo que había venido pasando desde que se acordaba Josué, en toda su vida, y que realmente ahora veía, que sólo la acción de muchos actores, podrían hacer un efecto significante y justo para que México y sus ciudadanos, arribaran a un cambio determinante, Josué deveras que veía sólo esta posibilidad, así lo podía percibir en este momento.