Ciertamente que es un martirio la vida,..
la felicidad y la paz tan anhelada,.., son tan efímeras,..
que casi no logran ellas llegar a sentirse,..
Pero lo opuesto, el dolor de la derrota,..
el desamor y la exigencia,.., ellas, siempre están,..
no se van a ningún lado, y a veces crecen muy seguido,..
como una especie de jauría persiguiendo a su presa,..
hasta hacerla cachitos,.., pedacitos, nada,..
Y acabar,.., por fin acabar,..
Vaya que no soy un ser inconquistable,..
mas bien un pequeño soldado de plástico,.., o de plomo,..
plomo frugal y desechable,..
Estoy cansao,..
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