viernes, 6 de abril de 2018

Humildad,...


¿Podríamos enlatar a la humildad?,..
¿qué esta fuera un producto anhelante del mercado?,..
¿le comprarían?,..

Bueno fuera, seria,.., sin embargo el ser humano
hemos extraviado la brújula de la humildad,..

Y en veces se piensa que es humilderismo,..
estupidez, asentamiento forzoso a cualquier disparate u ocurrencia,..

Una invasión total a nuestro libre albedrio,
a nuestra escala mínima de valores,.., algo permisiva,..

Ser humilde no significa claudicar en razón de que “alguien”,..
no se enoje, o se enfade,..

Tampoco significa,.., oblongar a las ideas,.., deformarles,..
decir perame un tantito, para jalar más la cobija,..

Y preceptos abyectos, espurios,.., admitirles,.., darles cabida,..

Humildad no significa bajar la cabeza, el corazón o la voz,.., susurrar,..

Ella no nos niega nuestra razón y terquedad,..
mas bien ella nos permite,.., equivocarnos, una vez,.., dos,.., mas,..

Nos sabe flacos, ineptos, incompetentes, fósiles,..
en alguna rama de la vida o del saber,..
pero nos da cierta licencia, nos permite descubrirnos en nuestras
graves carencias,.., nuestros límites, son muchísimos,..
sin hacer demasiados “panchos”, sin ningún drama tipo Hamlet,..

Ser o no ser,.., tonto, iluso, incompetente,..
lo doy por sentado,.., pero intento,.., intento,..
una vez,.., otra vez,.., mas y más,..