En verdad que nadie, puede-podemos,…
interceder en la voluntad humana, el libre albedrio,…
Ni un ápice podemos, “inclinar” a la balanza,…
derrotar corazones o promesas o necedades,…
que igual el hombre “considera” validas, valiosas,…
Difícil es entender nuestra nítida soledad humana,…
nuestros “percances” y modos,…
nuestros sueños y aspiraciones, validas/invalidas,…
nuestro dolor y nuestro miedo,…
Y el “destino” que nos espera o que vamos padeciendo
o disfrutando,…, o acaeciendo,…
Hay tanto espacio entre el ahora, el hoy, nuestro miedo o nuestra certeza,…
que en verdad debiéramos pues ser más amables,…, más quietos y serenos,…
y “confiar” que el destino, “este” es impredecible,…
y que solo debemos apostar a tener valor y agradecerlo todo,…
aun el dolor físico, mental o emocional,…
Pues, pueden “convertirnos”, pueden reducir a nuestro ego,…
nuestro principal enemigo,…
Caridad es que merecemos,…, sabiduría, bondad para un nosotros,…
y “reflejar” esto mismo, darle su espacio su prevalencia,…
¿qué más nos queda?,…, ¿verdad?,…
A todos,…, “paz en la tierra a los hombres y mujeres de buena voluntad”,…






