viernes, 17 de abril de 2015

Compas

Hay inercia y ritmo,.., sucesión de los instantes,..
fuerza y contrafuerza,..
silencio y calma,..

Entre la voluptuosidad potencial y de su acción,..
la espera,.., la cadencia de su gracia,..

El ritmo de paso lento,.., acompasado,..
bailar con displicencia,..

Dejarse llevar por el instinto, intuición,..
su máxima expresión,..

Aquella que forjó un símbolo, un signo,..
y que como musculo anquilosado no se ejerce,..
esta dormido,..

Elocuencia, alegría, sin nada de rubor,..
el alma vuela,..

El licor agrio del limón,..
luego el sabor dulce que acaricia,..
un sorbo de agua para aclarar,..

La búsqueda incesante,..
quizás tropiezos,.., necesarios,..
y no del todo fiel o fidedigna,..

Que pudiera perfilarnos nítidamente,..
tan solo segmentada,..

La incesante búsqueda,..
que en la esencia humana nos reclama,..
¡libertad!,..


jueves, 16 de abril de 2015

Una pausa (4a entrega)

Quién sabe si a razón del estress, Yoltic ahora se encontraba en la fila interminable de “pacientes” esperando a llegar al preciado destino de “contarle” al médico en turno (en la salud pública en México, es imposible, dado el volumen de pacientes y los escasos recursos que posee la institución, que se atienda debidamente al paciente), cuáles eran sus dolencias y que le habían “obligado” a llegar a este calvario, vía crucis, de esperar por asistencia médica, porque prácticamente era eso, no más, no menos; en esa espera interminable, aburrida, soporífera, depresiva y desgastante, pensaba en tantas cosas, rumiaba su coraje, su impotencia, cada vez que veía la atroz indiferencia de todo el personal médico y no médico, que laboraba en la institución, desde el guardia de seguridad que se adjudicaba el derecho y prerrogativa, de evaluar a “ojo” quien si estaba enfermo y quien se estaba haciendo “pendejo”, y consecuentemente se portaba, con los que consideraba enfermos, más tolerante, no los molestaba y más si eran ancianas que le recordaran a su madre o a su abuela (en México hay una especie de “culto” hipócrita, y principalmente de personas de los niveles económicos bajos, porque a las “abuelas” se les llama cariñosamente: “cabecitas blancas”, “madrecita”, y palabras similares, y sin embargo ese supuesto “cariño” o amor, no les obliga a tratar bien a sus mujeres y más bien el maltrato es el cosa común, el macho mexicano no puede bajar la guardia a riesgo de parecer un “mandilón”, lo peor que le puede pasar es que “alguien” pueda llegar a creer que su mujer lo pudiera “mandar” o que lo induzca, o que lo “regañe” por algún error, que enorme estupidez), y mientras esas “ideas” le pasaban por la cabeza, las enfermeras entre sí platicando de puras “nangueras” y pintándose las uñas, “pues si manita, ya te digo,..”; mientras que en la fila interminable, unos más otros menos, ponían su mejor cara de dolor, para ver si los atendían más rápido, fútil intento, esto no les valía, el médico los vería cuando le tocara su turno. Yoltic reflexionaba, ser pobre en México (la mayoría de la población ya lo era), es un acto de heroísmo aberrado, “bizarro”,  sin expectativas de futuro, vivir al día, casi que ser un “pescador” de milagros cotidiano, las mujeres encuentran sus espacios, sus “oportunidades” de poder allegar un plato a la mesa, desde lavando ajeno, planchando, siendo “chachas” (apocope de muchachas), haciendo “tandas”, estafando a “alguien” con un préstamo que no se paga, empeñando el refrigerador o la lavadora, o si no les alcanza más la creatividad, “alquilar” su cuerpo en algún lugar, con el consabido refrán, “según el sapo es la pedrada”, en el tema de “cobrar” por sus “favores” y los hombres mientras tanto, ¿qué hacen?, posiblemente en la cantina o si no les alcanza el poco dinero que poseen, en alguna esquina, “departiendo” con sus camaradas, echando “desmadre”, buleando al que se deje, bromeándole, molestándole, uh compadre, te pega tu vieja, yo en mi casa mando yo, no te dejes, no seas guey.

Toda esta basura le pasaba por la cabeza a Yoltic y en un momento se preguntaba, ¿valdrá la pena escribir de todo esto?, ¿para qué?, si México ha perdido la esperanza con todos los años sumergidos en tanta precariedad y latrocinio, no es por eso raro que seamos “adoradores” de los mesías, de los superlíderes, “este es el camino, crean en mi”, de los artistas de las telenovelas, hombres y mujeres, desean “empatar” con ese “glamour” esa “limpieza” de gestos de los “ricos”, su cultura, sus poses, sus valores; o si no alcanza a tragarse el vomitivo, de los jugadores de fútbol al menos, las “chivas”, los “águilas”, los “perros, los “pumas”; por eso la pasión futbolera o por las telenovelas;  los preciosos anhelos humanos devaluados, deformados, y postergados por tanto tiempo, que algún día quisieran verse “realizados” y la telenovela, la “tele”, nos “pinta” esa “dulce” posibilidad, el “soma” que nos seduce y nos pone la cara de “tontos”, románticos de suspiros, ilusos, ya lo decía el buen Chava: “a que le tiras mexicano cuando sueñas”, todo ello pues, pasaba por la mente y corazón de Yoltic en esa espera que parecía interminable.


Poesía

Conjugación de los sentidos,..
de las voces, los momentos,..
conjugar,..

Es un canto, una estrofa,..
una lágrima vertida al mar,..

Es un alma que fascina,…
mía, otra, todas,..
escuchad,..

Es volar en horizontes,..
es llegar a un lugar,..
evocado, anhelado,..
encontrar,…

Es encontrar, la caricia justa,..
a mi ser, a los demás,..

Es rozar con dulce beso,..
un alma con bondad,..

Es fuego que no quema,..
es hielo que refresca,..
es vendar la herida,..
emocional,.. y perdonar,..

Es conjugarse en mil voces y lenguajes,..
todos corresponden,..

Es comprender del tiempo en un segundo,..
poder salvar,..
a la esperanza, en la postrera aurora,..
terminar,..
y con paso lento,.., poder llegar,..

Es vibrar, pausadamente,..
sin estridencia,.., el cantar,..
bailar,..

Es conjunción de almas,..
no de cuerpos,..
comprender,..


miércoles, 15 de abril de 2015

Amor

Es voz, murmullo del alma,
que no requiere,..
traductores,…, tiempos, lugares,..
simple, inmanente es,..

Tampoco de correos, señales,..
de lenguajes encriptados,..
de lugares, espacios,..
condiciones,…

Energía,..
que no es posesión en particular,..
que a nadie corresponde tener, poseer,..
detentar,..
los signos contrahechos si quisieran,..
pero no,..

Amor de comercio, intercambio,..
moneda falsa,…
condiciones,..

Amor que obedece a parámetros,..
de estética, pensamiento, de color,..
vibración,..
a cierta hora,.., luego,..
alejados, en silencio,..
avergonzados,..
perseguido,..

¿Cómo?,..

Y se apaga, la flama,..
la luz de la aurora,..
ya no amanece más,..
se nos acaba,..
el tiempo,..
llega la noche,..
¿destinal?,…
ojalá que no,..


Ciclo

En el dintel azul de tierra y agua,..
se enciende una leve, hermosa luz,..
que apenas ella titila,..

Cada vez que, una célula logra transpirar,..
pulsar, vibrar,..

La conjunción de ellas, posible,…
pudiera para dar cabida,..
a la presencia,..
sin ninguna moral,..
antes de la escala,..

De un pequeño, minúsculo ser que se adhiere,
casi sin querer, al paisaje,..
que naturalmente él decanta,…, ya se vierte,..
y que le da color, cuerpo, sonido, y movimiento,..
que se integra,.. que camina o se arrastra,..

Y algún día,..
se reproduce,..
y luego por fin,
ya regresa,.., retorna,..
¡ciclo milagro!,…


Verdad absoluta

En el fondo multicolor, informe de los sentidos, de las ideas reincidentes,..
coadyuvantes,.., conformantes,..
creantes de las superestructuras morales, religiosas,..
los valores, de los deberes asfixiantes, castrantes, culpígenos,.., esclavizantes,..

Luego de los intercambios forzosos de sonrisas, esperanzas “flash” que un segundo nos inspiran,..
y que se pierden luego si,..

En el fondo de todo ello, pudiera bregar a contracorriente, mansedumbre en mí ser,..
alentar a un dulce paso, encontrarme poco a poco, levemente, perfilarme,..
delinearme,.., sin correcciones, no marcando de mas los trazos,..

Escuchar a los silencios, luego de la estridencia de la verdad absoluta,..
y es así,..


Motivaciones (tercera entrega)

Iba bajando en la mañana hacía prender su lap para seguir escribiendo, de continúo le sucedía, que en la madrugada le llegaban cantidad de pensamientos, ideas, conceptos, sentimientos que se arremolinaban en su cabeza y que de alguna manera no le daban descanso, tenía que escribirlos para poderlos “expulsar” o exorcizar y que sólo a través de ello, se diera una aeración y un respiro que le sosegaba y lo dejaba ciertamente algo tranquilo para continuar con su vida y fue allí, al ir bajando, todavía a obscuras y con los ojos casi cerrados, que se percató de un detalle; estaba seguro donde pisar con exactitud para no tropezarse, ya que había cosas en las escaleras desde hacía tiempo, que no acomodaba, no importando que “n” veces le solicitara su esposa, que les diera un sitio y un lugar, pero allí en ese instante, al bajar con seguridad, se recordó de esa definición de fe que había leído alguna vez: “fe es plena confianza en que hay un gato negro en la caja cerrada y obscura” que por alguna razón subyacente en el ser humano, hay quienes dicen o la definen como intuición, creatividad, embrujo, Dios, o cosa parecida, Yoltic se percató que esas razones motivacionales, podrían no necesariamente tener una clara definición, un rostro, una figura, una geometría, darse cuenta que la mente humana es como un órgano “virtual”, así como la mano o un dedo, si se ejercita de continuo, adquiere destreza y si no, esta pieza orgánica virtual, se anquilosa, se rigidiza, y como tal puede quebrarse, fracturarse; fue entonces que entendió que las motivaciones humanas, obedecen a un conjunto de factores contingentes, y que muchas veces por ello, es violencia el “forzar” u obligar al ser humano a actuar, sentir, o pensar como un robot, como una especie de gran rata de los experimentos Pavlovianos, a través de condicionamientos, chantajes, motivaciones castigo-premio, y que prácticamente en el enorme conglomerado de seres humanos en México, estos condicionamientos, se venían dando ¿desde cuándo?, hijoles, difícil saberlo con exactitud, pero Yoltic vislumbraba que desde tiempo ancestral, centurias; y que era un enorme error y un simplismo atroz, creer que las personas “obscuras” y desmotivadas, dado su atuendo, su mirada o lo que sea que delatara esta obscuridad, tuviera un solo gestor, un “pater familis”, un culpable o culpables inmediatos y que por ello mismo ahora lo veía, habrían fracasado todos los intentos contingentes, de él mismo, de su familia materna, la escuela, los pocos amigos que había tenido, su esposa, los hijos, prácticamente todo; para que el pudiera corregir o enmendar, esta vida ambivalente, indefinida, gris, bipolar; en síntesis, Yoltic querría desmenuzar, con su novela, todas sus motivaciones y desmotivaciones de vida, que ahora no eran tanto para “ser famoso”, que alguna vez soñó en llegar a ser, o “rico”, o cosa parecida o similar, sino para realmente “apreciar”, aceptar, perdonar y amar, al enorme “bulto” o conglomerado de “cosas”, que se habían conjugado en su persona, psique, alma y que de alguna manera se traducía en karma, sino, destino, causa y efecto; fue allí que entendió, que indistintamente del resultado de su escritura, él estaba obligado a terminarla, que era el colofón de su vida, encontrarse por fin en santa paz consigo mismo y que por ello hasta empatarse con el ser que era ahora, que debía seguir con su escritura hasta llegar a ese lugar “virtual” de encuentro de si mismo.