Hoy si propongo, un mundo lleno de gente diversa, compleja, nada igual,
similar, donde haya ejércitos de “seres” disidentes,.., que no haya símiles,
clones, que casi ello, sea como un “falta” notable, sensible y que el estado o
gobierno no busque ello,.., que siempre procure la divergencia en prácticamente
todo, que nadie tenga que “amoldarse”, parecerse forzosamente a un “alguien”,
un modelo de alguna manera, aduciendo belleza, superioridad, mayor estética,
valor o fuerza de un alguien superior a otros menores.
Empatía, antipatía.
Es en los jóvenes que la empatía es como un “credo” que “debe” de ser
necesariamente, estar fuera de la “moda” que se “acepta” que se sigue, en el
modo de pensar, expresar un pensamiento, un discurso o inclusive una
determinada conducta, son “pecados” de la exclusión, prácticamente “nadie”
quiere en ese periodo adolescente, “padecer” de esa barrera ruin, todos de jóvenes,..,
seguimos al “líder”, no importando que algo nos indicara que “ello” no estaba
bien del todo, que alguna duda tuviéramos,.., teníamos que seguir “todo” lo que
el líder planteaba, era imposible no hacerlo, porque si lo hacíamos, nos caía
una andanada de insultos e improperios,.., y forzosamente un aislamiento o proscripción
del conjunto y al final éramos calificados como seres “raros”, “extraños”,
cualquier adjetivo valdría para definirnos, cualquiera, “ruco, abuelito, retrógrada,
alucinado”, etc etc.
No ir con la corriente si requiere “harto” valor, porque es mucho fácil
no hacer pelea y dejarse conducir por el camino que nos plantea el “líder”, en
la juventud esto es casi forzoso que suceda, no podíamos contravenir este “pacto”
o ley no escrita pero que intuíamos que debía ser así.
La “tolerancia” como tal, es todo un precepto que “forza” nuestra
carreta de manera monumental, ya que nos obliga a “abrir” nuestra percepción de
manera notable, casi creo que en cada ser humano, basado en mi experiencia de
vida, hay un pequeño “dictador” declarado o en ciernes, que no sé qué autor decía,
que existe una fuerte fuerza o energía de deseo de conquista de su par cercano,
que es parte de la naturaleza, es como digamos, el miedo visceral del humano,
llevado por la falta de predicibilidad, o sea la incertidumbre que existe,
antes de tomar una acción, una postura y “prefiero”, imponer mis propias “nociones”
o “valores” que considero, antes del otro.
¿Cuáles son los límites de la tolerancia?
Casi siempre argüimos ello en son de que no haya personas “distintas”,
diferentes, consideramos que igual la masa estadística, la “democracia”, el
poder del vox populi, es el que delimita estos de los seres de su comunidad, “TODOS”
nos creemos con derecho superior sobre los otros o demás, realmente la visión es
totalmente centralista, egocéntrica y no nos permite muchas veces, ni siquiera “revisar”
al otro, su visión, su sentimiento, su cultura, su forma de vida, o hasta su expresión
diaria, cotidiana o hasta sus sueños, realmente les demeritamos o simplemente
no los consideramos, una completa ceguera casi siempre nos acompaña, la “tolerancia”
como valor, yo diría que es como un “supravalor”, ya que el nos obliga de
manera “notable” a permitir y permitirnos a TODOS, su ser y existir, en prácticamente
TODO, un mundo “hiper abierto” a cualquier noción nueva, diferente, sin casi
nada de cortapisas o condiciones, los “amantes” del orden y de las leyes y de
lo “formal” se habrán de escandalizar y ciertamente me condenaran y desearan
quemarme en leña verde, pero en definitiva esa es mi percepción acerca de la tolerancia.
Un valor para podernos “permitir” como sociedad, una disidencia critica
que evite el conformismo.
Hasta aquí estas notas,.., abrazos conciudadanos.
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