domingo, 14 de abril de 2013

Teatro de marionetas



Silencio, ahora ya cae el telón de esta comedia trágica,

la actuación de los personajes  ¿como ha sido?,

pálida, muy forzada, poco expresiva, pobre,

pareciera que los mismos no pudieron bien expresarse,

se encontraban muy detenidos, muy sometidos,

¿Por qué?, ¿por quienes?,

demasiadas cuerdas sostenían a estas marionetas,

y los hilos de sus actos se enredaron,

parecieran insectos vagabundos, extraviados y equivocados,

dócilmente cayeron aprisionados en la telaraña del destino,

con ansiedad frenética deseaban liberarse;

su instinto vital les compelía a dicha liberación,

pero cada vez más, por lo trémulo de su desesperación,

terminaron de enredarse en la cárcel de su ovillo.



Al comienzo de la obra, empezaron bien,

y poco a poco, y gradualmente,…

ya no pudieron mas saltar, moverse, bailar, vibrar,

¿sus rostros?, del dulce éxtasis,

gradualmente pasaron de lo sublime a la desilusión,

ya sus rictus no tenían esa alegría, esa paz,

inexpresivas ahora ya sus caras, sus argumentos, su mirada.



¿Y el titiretero?, ¿Qué?

de él poco se sabe, casi nunca aparece,

unas cortinas cubren su rostro y sus manos,

en la imaginaria él se siente el fabricante de los sueños y las fantasías,

cree sentir el poder de que a través de sus portentosas manos,

él podrá crear la magia del arte y del amor,...

poder darle vida a los elfos a las ninfas, en esos pedazos inertes de cartón,

las leyendas, los Dioses del Olimpo, el mar, el cielo, ¡Todo!, ¡Todo!

grandioso y embriagador poder,..



¿Y el espectador?



Este ser sin identidad, sin individualidad, “la masa”,

eleva a estos pobres títeres a la cúspide de la montaña,

para luego por algún mínimo error,

enterrarlos profundamente con su indiferencia.



“Necesita” fervientemente lo aspiracional del arte y del artista,

su  vida rutinaria, cotidiana, sin luces ni sombras,

le exigen, le reclaman, que “toque” algo de lo sublime,

e imaginan que quizás a través de estos pedazos inermes de cartón,

podrán lograr sentirse algo hermanados, con los gigantes de nuestra historia,

Romeo, Julieta, El Quijote, Hamlet….



Su juicio, no es individual y obedece al movimiento de la “masa”,

alguien grita “bueno, bueno” y los demás dicen “excelente”,

nadie quiere verse identificado con la duda: ¿esto es arte?,

yo no entiendo, no me gusta, no me agrada.